La historia de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Bacrelona es, sobre todo, la historia de una necesidad colectiva convertida en proyecto académico y, con el tiempo, en referente internacional. Desde su creación hasta su consolidación en la Europa del conocimiento, el recorrido de la Escuela refleja la evolución del país y de la propia Ingeniería Civil.
Los orígenes: una demanda del país (1974-1983)
A finales de los años sesenta, en un contexto de crecimiento económico acelerado, Cataluña sufría una carencia evidente: no disponía de una escuela propia para formar Ingenieros de Caminos, imprescindibles para el desarrollo de infraestructuras estratégicas. Esta necesidad movilizó a un grupo de profesionales e instituciones que, con perseverancia, impulsaron la creación del centro.
El proyecto se hizo realidad en 1973 con la aprobación oficial de la Escuela, gracias a la colaboración de la Universidad Politécnica de Barcelona y a una coyuntura política favorable, tan efímera como decisiva. Pero el éxito inicial no ocultaba las dificultades: sin recursos suficientes, el primer curso, iniciado en enero de 1974, se financió con aportaciones privadas canalizadas a través de un Patronato.
Con solo un aula en Torre Girona y un equipo docente reducido pero entusiasta, la Escuela comenzó su actividad. La figura clave de esta etapa fue el primer director, José Antonio Torroja, quien imprimió al centro un modelo innovador inspirado en las universidades anglosajonas, basado en la dedicación plena del profesorado y la integración de docencia e investigación.
A pesar de la precariedad inicial, el crecimiento fue rápido: en cinco años, se pasó de 35 alumnos a 700, y se completaron los estudios con un nuevo plan académico más moderno y flexible.
Consolidación y expansión (1984-1999)
La etapa de consolidación coincidió con la construcción del Campus Norte de la UPC, que permitió superar las limitaciones físicas de Torre Girona y dotar a la Escuela de instalaciones adecuadas para la docencia y la investigación.
Durante estos años, se desplegó plenamente el “modelo Torroja”, con una apuesta decidida por la investigación y la transferencia tecnológica. Se crearon laboratorios y centros de prestigio internacional, como el CIMNE o el Laboratorio de Ingeniería Marítima, que situaron a la Escuela en el mapa científico global.
Paralelamente, la oferta docente se amplió con nuevas titulaciones, como Ingeniería Técnica de Obras Públicas e Ingeniería Geológica, convirtiendo el centro en un polo integral de formación en Ingeniería Civil.
En 1999, coincidiendo con su 25º aniversario, la Escuela ya era una institución consolidada, con fuertes vínculos con el sector profesional y una clara vocación de futuro.
La adaptación europea y el siglo XXI (2000-2023)
Con la entrada del nuevo milenio, la Escuela afrontó un nuevo reto: la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior a raíz del proceso de Bolonia. Este cambio transformó la estructura de los estudios, introduciendo grados, másteres y doctorados con criterios homogéneos a escala europea.
La oferta académica se diversificó con grados como Ingeniería Civil, Ingeniería Ambiental o Ciencias y Tecnologías del Mar, y másteres especializados, reforzando la internacionalización y la movilidad de estudiantes y profesorado.
En paralelo, la investigación ha continuado expandiéndose, con la creación de grupos y centros vinculados al Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental, y con una estrecha colaboración con empresas e instituciones.
Los avances tecnológicos, desde internet hasta la inteligencia artificial, también han transformado la manera de enseñar y aprender, obligando a la Escuela a una adaptación constante para mantener la excelencia formativa.
Una institución con mirada de futuro
Hoy, más de cincuenta años después de su fundación, la Escuela de Caminos de Barcelona es un centro plenamente consolidado, con una fuerte proyección internacional y una estrecha conexión con el mundo profesional. Nacida de la iniciativa de unos visionarios y levantada con recursos escasos pero con gran determinación, se ha convertido en un motor de conocimiento e innovación.
Su trayectoria demuestra que, cuando una sociedad identifica una necesidad y se organiza para darle respuesta, puede construir instituciones duraderas capaces de adaptarse a los cambios y liderar el futuro.
Como primer director de la Escuela, el profesor José Antonio Torroja impulsó un determinado modelo de centro, que es el que ha marcado su estructura y funcionamiento desde su creación hasta la actualidad. Un modelo en el que una buena parte del profesorado dedica la mayor parte de su tiempo a la enseñanza y a la investigación, y al mismo tiempo es capaz de crear escuela en diversas especialidades y de formar equipos de investigación y de formación de estudiantes de posgrado y de futuro personal directivo de la Escuela, de manera que pueda servir al país en actividades relacionadas con la docencia y la investigación, en colaboración activa con la industria.
Teniendo en cuenta este modelo, consiguió reunir a una serie de profesores y profesoras entusiastas que lograron poner en marcha la Escuela y hacerla crecer. Y, todavía hoy, son los máximos exponentes de la Escuela de Caminos de Barcelona.
Eduardo Alonso Pérez de Ágreda
Durante la dirección del profesor Eduardo Alonso se construyó el modelo académico de la Escuela. En particular, se llevó a cabo una búsqueda de nuevos profesores y profesoras, jóvenes, con una formación excelente y una gran motivación.
Hubo un cierto fervor revolucionario en torno a la autonomía universitaria, con el rechazo a la vía del profesorado funcionario y la adopción de una vía contractual que defendía el fin de las oposiciones clásicas. Duró poco tiempo.
Se ocupó la totalidad de Torre Girona y se consolidó una estructura administrativa. Se realizó una búsqueda infructuosa de espacio para laboratorios en pabellones cercanos, pero parecía que ello infringía criterios de ordenación urbana, aunque la historia posterior demostró lo contrario.
Juan Murcia Vela
El equipo de dirección del profesor Juan Murcia entró con el propósito de continuar fortaleciendo la Escuela en todas sus actividades, dentro de la línea marcada desde sus inicios.
Se trabajó intensamente, junto con el Rectorado, para la aprobación del nuevo plan de estudios, que estaba retenido en el Ministerio. También se trabajó con un equipo de arquitectos designados por la Universidad para elaborar el anteproyecto de las nuevas instalaciones previstas. Así, se realizaron visitas a laboratorios existentes dentro y fuera de España. Se reorganizó la estructura administrativa de la Escuela para afrontar mejor las nuevas necesidades. Se colaboró con el Colegio de Ingenieros de Caminos en asuntos de interés común como, por ejemplo, el I Congreso de la Obra Pública de Cataluña. Asimismo, se llevó a cabo, de manera institucional y coordinada, con varios departamentos implicados, la revisión del proyecto de ingeniería de detalle (obra civil y arquitectura) del Centro de Estudios Nucleares del Ecuador (JEN-CEEA).
Aunque las circunstancias hicieron que el equipo directivo ejerciera durante poco tiempo, quedó la satisfacción de haber servido a la Escuela.
Eugenio Oñate Ibáñez de Navarra
Durante el período del profesor Eugenio Oñate se inició la docencia de Ingeniería Técnica de Obras Públicas.
Muchos de los primeros profesores y profesoras llegaron de diferentes partes del mundo atraídos por el nuevo modelo que proponía, basado en la combinación de una docencia de calidad con investigación en temas de vanguardia. La vida en el edificio histórico de Torre Girona (actual Rectorado de la UPC) tenía un aire familiar y cualquier circunstancia personal era motivo de celebración.
La llegada de la LRU en octubre de 1982 normalizó la idea de combinar docencia e investigación y, al mismo tiempo, facilitó la estabilización de decenas de profesores y profesoras, que accedieron a plazas de titular y a cátedras en los años siguientes. La oportunidad de promover en 1986 la construcción de nuevos espacios en el Campus Norte, equipados con laboratorios modernos, supuso finalmente tener que dejar Torre Girona, no sin cierta tristeza, en abril de 1989.
Antonio Marí Bernat
Los años bajo la dirección del profesor Antonio Marí fueron los de implantación del plan de estudios de 1990, que por primera vez consideró su carácter cíclico. También se creó un comité asesor de empresas constructoras, que se implicó en aspectos económicos y académicos como la financiación de la sala de actos de la ETSECCPB en el edificio C2 del Campus Norte. Se consolidaron las relaciones con el Colegio Profesional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y con el de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas.
Se continuó la fase final de las obras del Campus Norte y se colaboró en la gestión del traslado de la Escuela desde Torre Girona al Campus Norte.
Jesús Carrera Ramírez
Bajo la dirección del profesor Jesús Carrera se consolidaron las tareas iniciadas por la dirección anterior (nuevo plan de estudios, comité de empresas constructoras, etc.) y se reforzó la inserción pública de la Escuela mediante visitas de personajes relevantes como Josep Borrell, Àngel Colom, Alfredo Rubalcaba, Joaquim Molins y Albert Vilalta, con actos públicos como la ceremonia de graduación, la medalla Manolo Casteleiro, la celebración del 20º aniversario, etc., con presencia de la prensa.
Se avanzó en la tarea de convertir nuestras titulaciones en algo más que un conjunto de asignaturas, mejorando su interrelación y evitando solapamientos.
Benjamín Suárez Arroyo
Bajo la dirección del profesor Benjamín Suárez se actualizaron todos los planes de estudio que se habían puesto en marcha derivados de la LRU. Los planes de estudio de Ingenieros de Caminos (1995), Ingeniería Técnica de Obras Públicas con 3 especialidades (1996) e Ingeniería Geológica (1994) se modificaron para adaptarlos a las nuevas directrices.
El profesor Suárez fue uno de los máximos defensores del traslado de la Escuela al Campus Norte, primero como subdirector y después como director.
Una vez finalizado el traslado de la Escuela a los edificios del Campus Norte, se pusieron en marcha una serie de iniciativas como el Centro de Documentación y Debate de Ingeniería Civil y Medio Ambiente (CDDECMA), el Centro de Cálculo de la Escuela y la Sala Polivalente.
Durante este mandato también se introdujo en la Escuela la metodología del encargo docente, impulsada desde el Rectorado, que a partir de ese momento pasó a ser fundamental para todos los procesos de contratación de profesorado.
Antonio Aguado de Cea
En el período bajo la dirección del profesor Antonio Aguado se firmó el plan estratégico de la Escuela con la UPC.
Se celebró el 25º aniversario con diversos actos, incluida la edición del libro sobre su historia.
Se introdujeron eventos que posteriormente se consolidaron, como la fiesta de graduación y el foro de empresas Futur Civil.
Se firmaron acuerdos de doble titulación y formación en gestión con la École des Ponts (ParisTech), el Imperial College London y la École des Hautes Études Commerciales (HEC), entre otros.
Se reforzaron diversos programas orientados al estudiantado: padrinazgo, potenciación de InterCamins, delegación de estudiantes y la reserva de un espacio en el horario para la organización de actividades de interés común.
Se celebró el III Congreso Nacional de Ingeniería Civil en Barcelona. El Ministerio aprobó la titulación de Ingeniería Geológica.
Joan Ramon Casas Rius
El profesor Joan Ramon Casas fue el primer director de la Escuela de Caminos que se graduó en el mismo centro, lo que generó una tendencia que todavía se mantiene.
En el ámbito docente lideró la propuesta de la Escuela de los nuevos planes de estudio según la Declaración de Bolonia, consistente en un único grado y varios másteres especializados, que defendió en la Conferencia de Directores de Escuelas de Caminos de España. También promovió una revisión profunda de los contenidos de las guías docentes. Consolidó la internacionalización de la Escuela, iniciada en su etapa anterior como subdirector, ampliando el número de centros europeos para intercambios internacionales de estudiantes (Erasmus) y para dobles titulaciones. Contribuyó al fortalecimiento de las relaciones en el ámbito profesional, con un nuevo convenio con el Colegio de Caminos y el patronato. Durante su mandato también se construyó la Sala de Tesinas.
Francesc Robusté Anton
Durante el mandato del profesor Francesc Robusté el rector recortó el presupuesto de la Escuela en un 20 %. Se redujeron gastos internos y se consiguió financiación extrapresupuestaria. El presidente del patronato de la Escuela, Àngel Simon, creó la reconocida cátedra de empresa Agbar. Ineco creó un aula dedicada a pavimentos y el Cercle d’Infraestructures una cátedra de empresa que complementaba el Aula COMSA y la Cátedra Abertis, ya existentes, además de la Duran Farell. Se constituyó la CODEIC (Comisión de Directores de Escuelas que Imparten Enseñanzas de Ingeniería Civil) para coordinar los planes de estudio de Bolonia y se participó activamente en la definición de los másteres sectoriales dentro de la UPC, especialmente del máster en Cadena de Suministro, Transporte y Logística, que ha dado lugar al máster universitario en Movilidad Urbana patrocinado por el EIT. Se elaboró el libro de presentación de la Escuela (2006, de 132 páginas a color y en tres idiomas) y se consiguió posicionar la Escuela de Caminos de Barcelona como la primera no solo de España sino de toda Iberoamérica en los rankings internacionales y nacionales, como el ranking del diario El Mundo.
Antonio Huerta Cerezuela
La etapa bajo la dirección del profesor Antonio Huerta fue muy intensa debido a los cambios legislativos, que implicaron un sobreesfuerzo de adecuación y modernización. Todo se logró gracias al sacrificio, la generosidad, la dedicación y el compromiso con la institución de los equipos directivos y de muchos responsables de asignaturas y proyectos concretos (académicos y de gestión). Algunas de las actuaciones fueron el diseño y la implantación de los grados y másteres, manteniendo y a la vez reforzando la internacionalización, con la complicidad de los colegios profesionales; la mejora de los espacios para el personal de administración y servicios; la adecuación de los baremos de evaluación a las recomendaciones europeas, lo que para el estudiantado implicó una competitividad mejor y más justa; la implantación de teaching assistants con la cofinanciación de la Escuela; la impartición de asignaturas obligatorias en inglés para favorecer la internacionalización; y la consolidación y ampliación del ámbito de Camins dentro de la UPC (unidad y autonomía académica de la Escuela en las titulaciones, el doctorado, la estructura administrativa, el campus, en nuevos espacios, en la definición de los tribunales...).
Sebastià Olivella Pastallé
En el período bajo la dirección del profesor Sebastià Olivella se continuó diseñando e implantando grados y másteres del plan del Espacio Europeo de Educación Superior con el fin de promover la movilidad y el intercambio. Se firmaron convenios con universidades de prestigio internacional.
Se implantaron unos mínimos obligatorios de movilidad y las prácticas en empresas, que tuvieron un gran efecto positivo en el currículum del estudiantado.
Se lograron las acreditaciones de la AQU de grados y másteres. La Escuela sumó la acreditación de la agencia alemana ASSIN, que permitía obtener el sello EUR-ACE.
En el ámbito de la gestión y administración universitaria, el entorno de Camins fue pionero al implantar en 2015 la Unidad Transversal de Gestión del Ámbito Camins (UTGAC), que supuso una reestructuración organizativa y de espacios. La UTGAC también fue un elemento aglutinador en la incorporación del Instituto de Sostenibilidad, el máster en Sostenibilidad y los doctorados en Ingeniería Ambiental y en Sostenibilidad.
Pedro Díez Mejía
En el período bajo la dirección del profesor Pedro Díez se terminó de incorporar a la Escuela el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental (DECA), con la idea de gestionar ambas entidades como un único ente. Se creó una nueva línea con dos grados de vocación medioambiental (grado en Ingeniería Ambiental y grado en Ciencias y Tecnologías del Mar) para poner en valor el papel de la Escuela en estas disciplinas, y se reorganizó la línea de ingeniería civil, de modo que se re-verificó el grado en Ingeniería Civil (habilitante) y se creó el grado en Tecnologías de Caminos, Canales y Puertos (no habilitante, pensado para formar un itinerario integrado con el máster). Se creó el grupo impulsor de la Escuela y un consejo empresarial.
Se fundó la CODICAM con el resto de escuelas de Caminos de España. Se consiguió una dotación económica de FGC con la intención de impulsar la actividad académica en el ámbito de la ingeniería ferroviaria mediante la contratación de un profesor o profesora.
Esther Real Saladrigas
Es la primera mujer en dirigir la Escuela de Caminos de Barcelona y, bajo su dirección, adquiere una especial relevancia la reestructuración de la oferta formativa de grados y másteres de la Escuela. Entre otras iniciativas, se diseña e implanta el Programa Académico de Recorridos Sucesivos (PAR), que vincula la realización del grado en Ingeniería Civil con el máster en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, facilitando una trayectoria académica integrada y coherente. Asimismo, se verifica e implanta el máster en Ingeniería del Agua, desarrollado conjuntamente con la Sociedad General de Aguas de Barcelona. Este máster se convierte en el primer máster dual impartido en la Universidad Politécnica de Cataluña, constituyendo un hito en la integración de la formación universitaria con la experiencia profesional en la empresa. También se impulsa un proyecto de innovación docente orientado a la creación de espacios de aprendizaje que favorezcan una enseñanza presencial, activa y significativa en los grados de la Escuela de Caminos (CAMINS 50+), mediante la creación de CaminsLabs y CaminsChallenges.
Durante su mandato también impulsa una mayor conexión entre la Escuela y el entorno socioeconómico. En este contexto, crea el Consejo Empresarial y de Compromiso Social de la Escuela, un órgano consultivo integrado por líderes y referentes del sector. Asimismo, pone en marcha el proyecto Camins Connected, una iniciativa orientada a acercar las empresas al mundo académico, fomentando la colaboración entre estudiantes, profesorado y profesionales, y favoreciendo la conexión entre la formación universitaria y la realidad del sector.
También se da nombre propio al Salón de Actos, que pasa a denominarse Salón de Actos José Antonio Torroja en reconocimiento a quien fue el primer director de la Escuela. Paralelamente, el espacio se remodela para actualizarlo técnicamente y dotarlo de una mayor versatilidad para la celebración de actos académicos e institucionales.
Finalmente, bajo su dirección se celebra el 50.º aniversario de la Escuela de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona, una efeméride que cuenta con el patrocinio y la implicación de diversas empresas vinculadas al sector.
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